PROSAICO ENCANTO DEL MATRIMONIO
(Selecciones del Readers Digest)

Hace poco, tonta de mí, me di a la tarea de contestar uno de esos cuestionarios -que publican ciertas revistas- por los que una puede averiguar cuan "romántico" es su matrimonio.

"¿Cuando fué la última vez que su esposo le regaló flores?", preguntaban.   Me devané los sesos tratando de recordar, y nada. No lo ha hecho desde que nació Hannah, y la niña ya tiene cinco años. Negativo.

"¿Desde cuando no toman juntos su esposo y usted un baño de burbujas?" ¡Qué! ¡Los dos en la bañera! A mi me educaron las Hermanas de la Misericordia. Negativo.

"¿Le ha escrito el recientemente un poema o una carta de amor?" ¡Ed! ¡Un poema! Hace 20 años, cuando era soltero y andaba de viaje por Europa, su madre le envio una carta pidiéndole que por lo menos le mandara una tarjeta postal para ue ella supiera que estaba vivo. La señora recibió una tarjeta con este mensaje: "Estoy vivo". No, no escribe poemas de amor. Negativo.

"Imagine a su esposo en una escena romantica". Como a estas alturas del cuestionario ya me estaba pareciendo que mi matrimonio se hallaba en serios aprietos, hice un esfuerzo sobrehumano. Pero la única imagen que me vino a la mente fue la de Ed acostado en la cama con nuestra hija, un día en que ella se enfermó del estómago. Esa noche estaba yo exhausta, asi que Ed me sacó de la cama, cubrió las almohadas con toallas y colocó cerca de la cabeza de Hannah una jofaina de plástico. Se resignó a pasar una noche casi en vela, mientras yo, agradecida, me fui a dormir a otra habitación. Es una imagen que atesoro. Pero, ¿se le puede Ilamar romántica?

Excavé mas hondo y recordé la ocasión en que estábamos educando una perrita. Poco antes de que Ed regresara de su trabajo una noche, el animal se orinó en el sofá. Tan pronto como llegó mi esposo le solté una retahila de quejas sobre su condenada perra. Me respondió con la misma vehemencia y se marchó de la casa diciendo:
-Estas loca. Me voy a buscar un poco de paz y tranquilidad en la biblioteca. Al rato volvio con un montón de libros y una sonrisa. -No voy a permitir que una loca y una perra me echen de mi casa --explicó.   Yo lo abracé y comenzamos a reír. ¡Fue eso romántico? No lo creo.

Ed siempre me trae una caja de dulces el Día de San Valentín. También una tarjeta, por lo general con caricaturas; no le gustan las que estan Ilenas de moños y flores. Después de ello volvemos a nuestro habitual prosaismo. Luego de diez años de matrimonio tengo que reconocer que Ed no es el tipo de hombre que regala flores, ni yo soy el tipo de mujer que espera a su marido en una bañera llena de burbujas color de rosa.

Pero cuando lo recuerdo profundamente dormido, con una jofaina de plástico en las manos para atender a una niña enferma, se me hace un nudo en la garganta. Si lo riño a gritos y luego el me perdona y se ríe del asunto, estoy en deuda con él.

Los momentos mas emotivos de un matrimonio pueden parecer extraños e incongruentes. No son algo que aparezca escrito en una tarjeta comercial. Pero son mejores que los poemas y las cartas de amor.


 
 
¿Te gustó este artículo?
¡¡Envíale un aplauso al que lo compartió!!
¿Que te pareció este artículo?
¡Aplausos! ¡Aplausos! ¡Excelente!
¡Está bien!
Perdóname, pero me aburrí un poco.
¿porqué no te pones mejor a ver la televisión?
Tu mail: 

Comentarios:


Gracias por tu participación y tomarte un minuto para mandar tu mensaje,
así contribuyes al mantenimiento de esta página.
Lecturas para compartir.  Club de lectura y amistad.  www.sysop.com.mx/lecturasparacompartir