Nosotros tuvimos la mamá más mala del mundo, mientras otros niños comíanLA MAMA MAS MALA DEL MUNDO
(Aportacion de nuestro amigo Enrique Tachiquín)
Cuando
fuimos creciendo se hizo más mala, nuestra madre insistía
en saber
donde
estabamos, parecía que estabamos encarcelados. Tenia que saber
quienes
eran nuestros amigos o con quien andábamos y lo que estábamos
haciendo
a cada instante. Nos insistía mucho en que si decíamos que
nos
íbamos
a tardar una hora en algo o en algún lugar, debíamos tardarnos
solamente
una hora.
Pero
siguió siendo cada vez más mala. Me da vergüenza admitirlo,
pero hasta
tuvo
el descaro de romper la ley federal del trabajo de los niños. Nos
enseñó a
lavar
nuestros trastes, tendíamos nuestras camas, barríamos y trapeábamos
nuestra
recamara, lavábamos nuestra ropa, nos mandaba a la tienda de la
esquina
a que le hiciéramos mandados y aprendimos cosas muy crueles como
cocinar
y otras que de plano no queremos recordar. Nos parece que se quedaba
despierta
toda la noche pensando que podía hacernos al día siguiente
para
molestarnos.
Cuando
llegamos a la adolescencia fue más sabia y nuestras vidas se hicieron
más
terribles. Siempre insistía en que dijéramos la verdad y
que le tuviéramos
confianza.
Nadie nos podía chiflar o tocar el claxon para que nosotros saliéramos
corriendo,
pues nuestros amigos tenían que tocar la puerta de nuestra casa
y
preguntar
por nosotros. Se convirtió en una metiche total; quería que
le informáramos
el
nombre de cada amigo; quienes eran sus padres, a que se dedicaba nuestro
amigo
y sus padres donde vivían; a que escuela asistía nuestro
amigo y que estudios
cursaba
y muchas cosas más, sobre todo cuando queríamos ir a alguna
fiesta, ya
ustedes
se han de imaginar. Por eso digo que nuestra madre fue un fracaso completo.
Sin
embargo ha pasado el tiempo y ninguno de nosotros ha sido arrestado por
vago,
ebrio
o por tener problemas con drogas. No hemos participado en actos de violencia.
Cada
un de nosotros estamos trabajando para lograr un mejor futuro y solo nuestro
esfuerzo
será lo que nos haga cada día mejor. A nadie podemos culpar
de nuestro
futuro,
cualesquiera que sea, nuestra madre hizo que nos convirtiéramos
en adultos
educados,
respetuosos, honestos y trabajadores.
Ahora
que soy madre, estoy educando a mis hijos con las mismas enseñanzas
y de la
misma
manera que mi madre nos educo. Me siento muy orgullosa cuando mis hijos
me
dicen
que soy mala, muy mala madre. Verán, les digo, con el tiempo ustedes
le darán
gracias
a Dios por haber tenido, como yo la tuve, la mamá más mala
del mundo.