LA MAMA MAS MALA DEL MUNDO
    (Aportacion de nuestro amigo Enrique Tachiquín)
    Nosotros tuvimos la mamá más mala del mundo, mientras otros niños comían
    lo que querían, nosotros teníamos que desayunar cereal, huevos, leche y pan
    tostado. Cuando otros niños tomaban muchos refrescos y comían sin cesar
    dulces, pasteles y muchas botanas, nosotros teníamos que comer frijoles,
    aguas frescas, verduras, carne y pescado.

    Cuando fuimos creciendo se hizo más mala, nuestra madre insistía en saber
    donde estabamos, parecía que estabamos encarcelados. Tenia que saber
    quienes eran nuestros amigos o con quien andábamos y lo que estábamos
    haciendo a cada instante. Nos insistía mucho en que si decíamos que nos
    íbamos a tardar una hora en algo o en algún lugar, debíamos tardarnos
    solamente una hora.

    Pero siguió siendo cada vez más mala. Me da vergüenza admitirlo, pero hasta
    tuvo el descaro de romper la ley federal del trabajo de los niños. Nos enseñó a
    lavar nuestros trastes, tendíamos nuestras camas, barríamos y trapeábamos
    nuestra recamara, lavábamos nuestra ropa, nos mandaba a la tienda de la
    esquina a que le hiciéramos mandados y aprendimos cosas muy crueles como
    cocinar y otras que de plano no queremos recordar. Nos parece que se quedaba
    despierta toda la noche pensando que podía hacernos al día siguiente para
    molestarnos.

    Cuando llegamos a la adolescencia fue más sabia y nuestras vidas se hicieron
    más terribles. Siempre insistía en que dijéramos la verdad y que le tuviéramos
    confianza. Nadie nos podía chiflar o tocar el claxon para que nosotros saliéramos
    corriendo, pues nuestros amigos tenían que tocar la puerta de nuestra casa y
    preguntar por nosotros. Se convirtió en una metiche total; quería que le informáramos
    el nombre de cada amigo; quienes eran sus padres, a que se dedicaba nuestro
    amigo y sus padres donde vivían; a que escuela asistía nuestro amigo y que estudios
    cursaba y muchas cosas más, sobre todo cuando queríamos ir a alguna fiesta, ya
    ustedes se han de imaginar. Por eso digo que nuestra madre fue un fracaso completo.

    Sin embargo ha pasado el tiempo y ninguno de nosotros ha sido arrestado por vago,
    ebrio o por tener problemas con drogas. No hemos participado en actos de violencia.
    Cada un de nosotros estamos trabajando para lograr un mejor futuro y solo nuestro
    esfuerzo será lo que nos haga cada día mejor. A nadie podemos culpar de nuestro
    futuro, cualesquiera que sea, nuestra madre hizo que nos convirtiéramos en adultos
    educados, respetuosos, honestos y trabajadores.

    Ahora que soy madre, estoy educando a mis hijos con las mismas enseñanzas y de la
    misma manera que mi madre nos educo. Me siento muy orgullosa cuando mis hijos me
    dicen que soy mala, muy mala madre. Verán, les digo, con el tiempo ustedes le darán
    gracias a Dios por haber tenido, como yo la tuve, la mamá más mala del mundo.

    ¿Te gustó este artículo?
    ¡¡Envíale un aplauso al que lo compartió!!
    ¿Que te pareció este artículo?
    ¡Aplausos! ¡Aplausos! ¡Excelente!
    ¡Está bien!
    Perdóname, pero me aburrí un poco.
    ¿porqué no te pones mejor a ver la televisión?
    Tu mail: 

    Comentarios:


    Gracias por tu participación y tomarte un minuto para mandar tu mensaje,
    así contribuyes al mantenimiento de esta página.
    Lecturas para compartir.  Club de lectura y amistad.  www.lecturasparacompartir.com