Me caí del arco iris, sé que suena extraño pero así fue, sucedió una mañana que salí de Humaníts, iba a ver si era cierto lo que me dijo Lucecita de las Estrellas.ME CAI DEL ARCO IRIS
(Escrito por nuestro amigo
Daniel Ramírez Melendez)¿No saben quién es Lucesita de las Estrellas? Luego les platicaré de ella, ahora es más importante decir qué dijo ella que me hizo ir hacía el cielo y que por pisar mal caí al suelo.
El valle de Humanits es enorme, es un lugar en el que todos los de Ellida quisieran vivir, hay muchos que lo han dejado todo y empezado desde abajo con tal de vivir aquí, los que nacimos en este lugar al parecer lo tenemos todo, pero no es así, fue Lucesita de las Estrellas quien me hizo ver el engaño en el que vivía.
Ella es algo extraña, dice haber nacido de una flor que nadie cuidó. Algo debe haber de cierto, porque cuando la conocí andaba solita de una estructura flotante a otra, sólo con su encanto conseguía comida, es que era difícil no dejarse conmover por su mirada. En los días de fiesta le iba mejor que en los días normales, porque le regalaban dulces, ¡qué feliz era Lucesita de las Estrellas cuando llevaba un dulce a su boca! parecía que ya tenía todo lo que se podía ambicionar en esta vida; a mí me hubiera gustado ser así, no desear nada, no necesitar nada, ser feliz sólo con la luz de nuestros soles, con la luz de las estrellas, con la luz de la gran galaxia.
Sin embargo no dejaba de pensar que algo le faltaba, porque Lucesita de las Estrellas no sabía leer ni escribir, la gente no dudó en darle de comer, pero nunca nadie le ofreció un hogar, si Lucesita de las Estrellas hubiera tenido un hogar no sólo se habría asegurado el alimento, también hubiera estudiado.
Había veces que Lucesita de las Estrellas se perdía y no aparecía por mucho tiempo, cuando eso pasaba yo sentía muchas cosas: tristeza porque no estaba, temor por su suerte, necesidad de su risa, ansia por su luz; era terrible porque no sabía a cuál de esas sensaciones atender, entonces todas se cruzaban en mi ser y me hacían sufrir. En esos días era por demás que me regañaran, era inútil que me dijeran cosas; no iba a la escuela, me escapaba de mi estructura flotante y bajaba al valle, caminaba hacia el bosque y me detenía en lo alto de las montañas desde donde podía ver el mar, sabía que en cualquier momento ella iba a aparecer.
Y entonces volvía a mí la vida, a lo lejos ahí donde la tierra se junta con el cielo veía primero un puntito que conforme se acercaba y tomaba forma no tardaba en reconocer a Lucesita de las Estrellas.
- Lucesita ¿dónde has estado? Le preguntaba con algo de reproche y con mucho de felicidad.
- Fui a viajar Me respondía despreocupada, como si fuera normal que una niña tan pequeña viajara sola por el mundo.
- ¿A dónde fuiste?
- A tierras lejanas, a otras orillas del mar, necesitaba ver bien el cielo.
- El cielo se ve bien en cualquier lugar, sólo es que levantes tu vista y ahí está.
- No, no se ve bien en cualquier lugar, ¿puedes esperar aquí conmigo hasta la noche?
- ¿Para qué?
- Para demostrarte que el cielo no se ve igual en todas partes.
- Por supuesto en el valle no, porque las estructuras flotantes lo tapan.
- No es sólo eso, tampoco aquí en la salida del valle se ve bien, ni siquiera en nuestra orilla del mar.
- Bueno, esperaré.Esperamos hasta que anocheció, poco a poco se fueron encendiendo las estrellas, las primeras fueron las que ella tenía aprisionadas en sus ojos, los dos soles se pusieron, primero Inmaín dejando la luz azul de Inmaní, cuando Inmaní se perdió en el horizonte se encendieron las lucesitas del cielo.
- Mira las estrellas me pidió.
Miré hacía el cielo y vi las estrellas, mi corazón latió de felicidad, yo amo a las estrellas, amo al cielo, amo a nuestros soles, amo a la gran galaxia.
- Se ven muy bonitas las estrellas. Dije emocionado.
- ¿De qué color las ves?
- ¡Blancas! ¡Las estrellas son blancas! Le dije como si fuera algo que no cabía cuestionar.
- ¡Pues fíjate que no! Remachó ella muy convencida.
- ¿No qué?
- Que no todas las estrellas son blancas.
- Pues debes estar mal de tus ojitos Lucesita de las Estrellas, porque de verdad que yo las veo blancas. -.Le dije extrañado, queriendo tocar su frente para ver si estaba enferma y para poder tocarla un poco.
- Es por eso que debo salir de Humaníts, porque mi ser tiene necesidad de ver bien las estrellas, las estrellas son de muchos colores, las hay rojas, azules, anaranjadas, verdes, violetas.
- ¡Tú estás loca! Le dije.
- No, tú estás engañado, porque vives aprisionado en la ciudad, en el valle las estructuras flotantes nos impiden ver el cielo, y afuera del valle las fuerzas que las hacen flotar nos impiden ver sus colores, es por eso que debo viajar.
- ¿Estás diciendo la verdad?
- Sí, estoy diciendo la verdad. Dijo con sinceridad.Tiempo después le pregunté a los ancianos de los centros de enseñanza, todos me dijeron que eso es mentira, que las estrellas no son de colores, que todas son blancas, que así ha sido y que así será por toda la eternidad, entonces me habló un viejo que estaba en un rincón y al que nadie hacía caso.
- ¿Quién te dijo que las estrellas son de colores? Me preguntó en secreto.
- Lucesita de las Estrellas Le dije.
- Ah, ¡fue ese diablo de mocosa! dijo el anciano con enojo fingido y agregó ¡pues bien! ¡si ella te lo dijo es cierto!
- Pero ¿usted las ha visto?
- No, pero ella me lo dijo, esa niña es libre, ha ido más lejos que cualquiera de nosotros, ojalá que tú siguieras sus pasos, para que algún día no seas como yo y los demás señaló a los otros viejos - un anciano que siempre vio las cosas del mismo color.Salí del centro de enseñanza, abandoné mi estructura flotante y corrí por todo el valle hasta llegar a las montañas, caminé por el difícil sendero que lleva hacía el mar y ahí la encontré, estaba recargada en una gran roca comiendo un pastelillo.
- ¿Quieres? Me ofreció.
Le di una mordida al pastelillo, y ella se echó a la boca el trozo que le quedaba.
- Me lo dio una viejecita que iba caminado por aquí. me dijo.
- Lucesita de las Estrellas, me dijo el anciano Jain que lo que dices es verdad.
- Tendrías que haberme creído sin necesidad de que alguien te dijera que me creas.
- Es que parecen tan reales cuando las ves todas blancas.
- Pronto me voy a ir de viaje, ¿por qué no vienes conmigo?Cuando escuché su propuesta sentí en mi ser un cruce de sentimientos y emociones, ¡por supuesto que quería ir! pero es que no era así de sencilla la cosa, debía ir a la escuela para algún día ganar mucho dinero, estaba destinado a ser un dirigente de Humaníts, así me lo dijo mi madre, que cuando se abrió mi flor y salí de entre sus pétalos le pidió a la gran galaxia que fuera inteligente, que me hiciera un ser útil a la sociedad, que fuera ni más ni menos que el líder de Humaníts, para ser la máxima autoridad del valle es necesario estudiar mucho, no hay espacio para averiguar si de verdad las estrellas son de colores, pero... bueno... ese era el deseo de mi madre, pero yo desde que vi a Lucesita de las Estrellas le pedí a la gran galaxia que estaba en el centro del cielo que ella fuera mía, que las estrellitas que había en su nombre y sus ojos me iluminaran sólo a mi.
- Anda, acompáñame, - insistió la niña interrumpiendo mis pensamientos - no creas, a veces me siento triste de ir solita al ver cosas tan bonitas y no tener con quien compartirlas.
- Lucesita, si tú quieres le digo a mis papás que te adopten, así podrías estudiar y
- ¿Y yo para qué quiero estudiar?
- Para que sepas leer.
- Ya sé leer, las estrellas me enseñaron, y ya conocí el secreto del Universo.
- ¿Cuál es el secreto?
- No te lo puedo decir ahora, te lo diré en el camino si decides venir conmigo.
- Es que yo...
- ¡No tengas miedo! Hazle caso al anciano Jaín, puede parecer seguro vivir siempre en el valle, pero aquí la vida se vuelve de un solo color, mas allá hay muchos colores, hay libertad y felicidad.
- Es que... En verdad no es fácil dejar lo conocido
- Anda, vamos.
- ¿A donde irás?
- Voy a ir al arco iris, y andando por el voy a llegar a Jsis.En Ellida hay un curioso fenómeno, cuando Inmaní el sol azul y el satélite Jsis están en el mismo lado, por algún motivo que en este momento no recuerdo - pero que en algún libro está explicado - se forma un arco de colores que da la impresión de ser un camino a la pequeña luna, por supuesto que es una visión óptica, pero ahora esta niña me estaba diciendo que iba a ir a Jsis a través del arco iris.
- Mira Lucesita le dije tal vez las estrellas sí sean de colores, pero no vas a convencerme de que puedes ir a Jsis andando en el arco iris.
- Cuando ves la vida de muchos colores todo es posible me dijo tú todo lo ves blanco o negro, tú no puedes ir al arco iris, pero si vas conmigo y ves el verdadero color de la vida descubrirás que hay muchas cosas que se pueden hacer.
- Es que... no se...
- ¡Anda vamos!
- No sé... Dudaba entre el deseo de ir y el miedo a hacer algo nuevo.
- Te esperaré aquí, hoy voy a dormir en la orilla del mar. Me dijo.
- Es que no sé...
- Si te decides aquí estaré mañana.Me fui a mi casa en la estructura flotante Abesae, mientras me alejaba de Lucesita de las Estrellas tenía la sensación de que debí decirle algo, pero no podía saber qué era, esa noche no pude dormir, me debatía en mi cama entre dos importantes decisiones, seguir el camino del sueño de mi madre y ser algún día el líder del valle de Humaníts, ó seguir mi sueño de ir con Lucecita de las Estrellas para ver la vida de colores. Empezaba a verse en el horizonte la curiosa luz violeta resultado de la combinación de la luz de Inmaín e Inmaní, ya las siete lunas se iban al otro lado, entonces me aterré, pues supe qué era lo qué debí decirle a Lucesita de las Estrellas.
Tenia que haberle aconsejado que no durmiera cerca de la orilla del mar, porque esa noche iban a estar las siete lunas en el cielo y eso iba a ocasionar una gran marea, me puse de pie rápidamente, Salí de mi casa, abandoné la estructura flotante y corrí por todo el valle, tan apresurado fui por el sendero que lleva al mar que no hice caso de las rocas filosas y me lastimé, sangrante llegué a la orilla del mar gritando el nombre de la niña de ojos hechizantes.
- ¡Lucesita de las Estrellaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!
No recibí respuesta, por ahí iba pasando un grupo de guardias, me preguntaron qué hacía ahí, les dije que iba a buscar a Lucesita de las Estrellas, cuando dije el nombre de la niña supieron a quién me refería, pues casi todos los del valle alguna vez le dieron algo de comer, uno de ellos sacó su comunicador y no mucho rato después llegó una nave rescatadora que salió de la estructura central, cruzó en línea recta el valle y al llegar al mar se introdujo en el agua, no tardó en salir llevando una canastilla conteniendo el cuerpo sin vida de Lucesita de las Estrellas.
No saben cómo lloré, no saben lo doloroso que fue perderla, de saber que el viaje que emprendió era eterno, para no volver.
Si antes no me importaba dejarlo todo por un tiempo para ir a platicar con Lucesita de las Estrellas, ahora no me importó dejarlo todo para siempre para llorar por ella, me hice un vagabundo, un paria, y supe cómo es que Lucesita de las Estrellas nunca careció de nada, no falta nunca quien alimente a los seres perdidos en sí mismos. Una tarde que lloraba guarecido entre las rocas filosas, camino al mar, me encontró el anciano Jain que regresaba del mar.
- ¿Es así como guardas su memoria? me recriminó con voz severa.
- ¿Cómo quieres que la guarde? le grité - ¿Volviendo a la escuela para ser un día el líder de Humaníts? ¿Para terminar algún día como tú y los demás ancianos? ¿No es mejor dejarlo todo e ir tras ella?
- No puedes ir tras ella así como estás pensando, primero conoce el mundo del que ella te habló.Cuando el anciano me dejó llegaron a mi mente las palabras que me dijera Lucesita de las Estrellas: Cuando veas el verdadero color de la vida descubrirás que hay muchas cosas que se pueden hacer
Empecé a caminar sin rumbo, sin saber cómo ni cuándo dejé el área de influencia de las estructuras flotantes, cuando anocheció pude ver que de verdad las estrellas son de colores, de muchos colores, y son maravillosas, y son hermosas, y son mágicas.
Lloré de felicidad, fue la primera felicidad real que sentí en mi vida, ¡qué buena es la vida cuando una la ve en sus verdaderos colores!
Embriagado por los colores de la vida seguí caminando, un día Inmaní el sol azul y Jsis quedaron juntos en el cielo y se formó entre Ellida y el satélite el camino de colores, por supuesto que sé que la fuerza de atracción entre nuestro planeta y la luna concentra partículas cargadas y éstas a su vez atraen humedad hacia la atmósfera que al ser traspasada por los rayos del sol azul solo sucede con ese sol - forma el arco iris, eso es todo lo que pasa para los que ven las estrellas de un solo color, pero yo ya había visto las estrellas de muchos colores, yo ya podía hacer más cosas, lo primero que pude hacer y que no pueden hacer los que ven la vida de un solo color fue hallar el inicio del arco iris, y en verdad que al estar a sus pies vi en su cenit a Jsis, aún no tenía la convicción de Lucesita de las Estrellas, sin embargo aún así, dudoso y todo, puse un pie sobre el inicio del arco iris y para mi sorpresa lo pude posar, di otro paso, y otro, no tardé en verme a varios metros de la superficie, di algunos pasos más y pude ver a lo lejos el valle de Humaníts con sus estructuras flotantes. No solo era líder de Humaníts, era líder de Muneíns, de Ellida, del cielo entero; era líder de las estrellas, y como cuando uno ve la vida de todos los colores todo se puede, entonces me dije a mí mismo que en Jsis me estaba esperando Lucesita de las Estrellas recostada en la orilla de algún cráter en el que nunca iba a ver una marea que se la llevara, al hallarla le diría que me iba con ella, y entonces íbamos a iniciar el viaje hacia la gran galaxia.
Iba tan emocionado con la idea de verla que no me di cuenta y pisé mal, es decir, pise el color guinda, Lucesita me había advertido que es el color más frágil, y entonces caí, me caí del arco iris, mientras caía crucé nubes, crucé bandadas de flores voladoras, crucé grupos de estrellas fugaces, volví a ver en el horizonte el valle de Humaníts y finalmente una playa; caí en un criadero de flores de punto, su consistencia algodonosa me ayudó a resistir el golpe.
Me caí del arco iris, estaba adolorido pero no vencido. Porque yo ya vi las estrellas de todos los colores. Yo ya vi la vida de todos los colores. Mi mundo ya no es sólo de blanco y negro. Yo puedo hacer muchas cosas. Puedo volver a buscar el inicio del arco iris. Puedo volver a ir a través de él, ahora sí cuidando de no pisar el color guinda. Puedo llegar a Jsis y buscar entre sus cráteres aquel en el que me espera Lucesita de las Estrellas para irnos a vagar para siempre por el Universo.
DANIEL RAMIREZ MELÉNDEZ
26 DE ENERO DE 2008
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