En una cuidad grande y hermosa, vivía una agradable familia integrada por dos pequeños niños; Juan, Efraín y su hermosa madre, quien con amor trabajaba, educaba y cuidaba a sus hijos para que fueran grandes hombres en un futuro.

Juan, un niño de 6 años de edad era ordenado y obediente, y su pasatiempo era dibujar, pintar, recortar, cada vez que culminaban sus actividades recogía y mantenía todo en orden, ya que su madre siempre les daba normas e instrucciones para mantener un hogar limpio y aseado.

Efraín, quien tenia 7 años de edad, también le gustaba realizar algunas actividades en su tiempo libre como montar triciclo, y jugar con sus carros de colores que mamá siempre le compraba; pero a Efraín le costaba mucho acatar normas y obedecer a su madre.

Un día, los dos hermanos jugaban en la habitación, sacaron todos los juguetes, carros, camiones, pelotas, raquetas de tenis, peluches... mamá entró a la habitación y al observar que tenían todos los juguetes tirados en el piso preguntó: -¿Que significa este desorden? ¿Por qué tienen todos los juguetes regados en el piso? ¡tienen que ordenar mientras les preparo la merienda!

Juan comenzó a recoger sus juguetes y le recordó a su hermano que mamá se esfuerza por trabajar y mantener todo bonito. -Efraín siguió jugando. Mamá desde la cocina llamó a sus hijos - ¡vengan a comer, vengan a comer! Juan ya había terminado y fué a la cocina, pero Efraín corrió a comer y no terminó de ordenar.

Preguntó de nuevo ¿Ordenaron todo? - Juan contestó: "Si mamá". La madre subió a la habitación y al abrir la puerta se resbaló con un carro que estaba tirado en el piso. - ¡Aaaayyy! - gritó mamá.

Juan y Efraín corrieron para ver que le sucedía, al ver a su madre en el piso llamaron a la vecina para solicitar su ayuda, la levantaron y la auxiliaron. - Efraín se sintió triste porque recordó que si hubiese acatado las normas que su madre siempre les indicaba, todo sería diferente... corrió y abrazó a su mamá fuertemente pidiéndole disculpas por lo que pasó, prometiendo que cada vez que termine de jugar recogería todo sus juguetes, para que no vuelva a suceder lo mismo.

Su madre con cariño lo abrazó y le dijo: Lo importante es que cumplas con las normas de convivencia dentro de tu hogar y fuera de él para
que siempre te vaya bien. A partir de ese momento, los juguetes de Efraín siempre permanecieron en orden cada vez que culminaba sus juegos con su hermano Juan, y esto llenó de felicidad a mamá.

Lecturas para compartir.   Club de Lectura y Amistad.
 http://www.lecturasparacompartir.com
    Esta pagina está diseñada para verse mejor en
Netscape 4.5 ó superior y en Internet Explorer 3.0 o superior.